Y ya llego, tras un año sin ti, aquí estoy, escribiéndote de nuevo. Lamentando no haberte dicho lo muchísimo que te quiero lo suficiente y es que no te imaginas el vacío que has dejado en mi. Y tras un año me pregunto cuantas cosas no aprendí, ¿acaso estarías orgulloso de lo que soy?
Gracias por cuidarme desde ahí arriba, gracias por guiarme y por ser siempre mi ángel.
Te quiero.
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