Sin tener sueños, sigo soñando. Sin tener razones para seguir, sigo. Sin tener camino, sigo caminando. Sin saber porque luchar, sigo luchando. Sin nadie en que pensar, sigo pensando. Sin ninguna razon por la que sonreir, sonrio. Sin recuerdos, sigo recordando. Sin motivos por los que reir, sigo riendo. Sin palabras que añadir, sigo hablando. Sin aire para mas, sigo suspirando. Sin miedos a los que temer, sigo temiendo. Sin alguien a quien amar, sigo amando. Sin necesidad de continuar con esto, continuo. Y mientras hago todo esto sólo hay un pensamiento que me acompaña durante todo el rato: jamás me rendire.

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